Contaminación Lumínica

La contaminación lumínica es un fenómeno producido por el uso inadecuado e ineficiente de la luz artificial durante la noche.

Actualmente, se tienen bien identificados muchos los efectos negativos de la contaminación lumínica en la salud humana, en los ecosistemas, en el ahorro de recursos energéticos y en el demérito de la oscuridad del cielo nocturno para uso astronómico y recreativo.

Mucha de la evidencia médica sobre los efectos de la contaminación lumínica en la salud humana reside en los reportes que asocian la exposición nocturna a la luz LED blanca-azul con trastornos del ritmo circadiano y mayores riegos de desarrollar cáncer de mama, diabetes y enfermedades cardiovasculares.

En el aspecto ecológico, los efectos negativos encontrados en el comportamiento de muchas especies animales son: desorientación y confusión al establecer trayectos por aire, tierra y agua durante la navegación nocturna, atracción o repulsión por objetos y lugares con alteraciones de luz, desplazamientos forzados a zonas no aptas ni adecuadas, problemas en la competencia por alimentación y reproducción, problemas de comunicación, problemas en los ciclos circadianos y circanuales, problemas psicológicos y de comportamiento, etc. 

Por otro lado, la contaminación lumínica produce cielos nocturnos cada vez más iluminados, trayendo como consecuencia la pérdida cultural plasmada en historias y narraciones asociadas con estrellas, constelaciones, planetas, etc. De igual manera, la pérdida de cielos oscuros para uso astronómico, de investigación y recreativo, se ha incrementado de forma alarmante en el último siglo.

Finalmente, la contaminación lumínica representa un desperdicio de recursos energéticos y por ello, un mal uso de los dineros públicos y privados.