Guía básica

El impacto de la contaminación lumínica puede reducirse con tres sencillas acciones:

1. Dirige y cubre

Las luminarias y focos deben en todo momento iluminar hacia los lugares correctos. Su luz jamás debe sobrepasar el horizonte de iluminación. Cubre hasta donde sea necesario y elige pantallas adecuadas. La principal fuente de contaminación lumínica es la luz por arriba del horizonte, hasta unos 45° de altura.

 

2. El color sí importa

Las luminarias y focos de LEDs blancos producen demasiada luz azul, que es el principal tipo que se dispersa en la atmósfera y produce el brillo del cielo nocturno. Para mitigarlo, elige lámparas de tonos ámbar. Esto contribuirá enormemente a reducir la contaminación lumínica.

3. Valora la intensidad

Reduce la potencia de brillo de luminarias y focos al mínimo necesario. En muchas ocasiones, la intensidad de la luz deslumbra, produce molestias a nuestros ojos y no cumple su función.