Quintana Roo

Quintana Roo es el estado más joven de México, quedando constituido como tal en octubre de 1974. Sin embargo, desde los años 80s del siglo pasado, ha mostrado notables tasas de crecimiento poblacional, crecimiento económico y de infraestructura habitacional y de hospedaje, debido a que la principal actividad económica es el turismo. Esta industria está absolutamente ligada a los recursos naturales y al patrimonio arqueológico del estado, de manera que la explotación forestal, del acuífero y de las zonas marítimas, así como los cambios en el uso de suelo, han sido el medio para lograr aumento en el número de empleos e ingresos, no sólo en el estado y la Península de Yucatán, sino también en todo el país.

Ante esto, resulta muy importante conocer, evaluar y tomar acciones sobre el problema de la contaminación lumínica de nuevas (y muchas veces inadecuadas) luminarias públicas, nuevas zonas habitacionales y hoteleras, y sus repercusiones en la salud de los habitantes, la biodiversidad y la pérdida del cielo nocturno para uso astronómico.

En cuanto a su biodiversidad, la riqueza de Quintana Roo es también notable. Por ejemplo, llegan cuatro de las seis especies de tortugas que arriban a México. En el estado habitan unas 518 especies de aves, que representan el 88% del total en la Península de Yucatán y casi el 50% del total en México. La población de insectos en el estado se estima en unas 1796 especies, de las cuales 247 son lepidópteros nocturnos.

Considerando que las tortugas marinas, aves migratorias e insectos son especialmente vulnerables al problema de la contaminación lumínica es importante conocer el nivel su actual y su evolución, sobre todo considerando que el estado cuenta con 11 áreas naturales protegidas (locales y estatales) y 4 reservas de la biosfera administradas por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas.

Dado el rápido crecimiento poblacional y habitacional de las principales ciudades del estado, queda claro que es importante contar con un proyecto que mida, desde sus primeras etapas, el grado de contaminación lumínica y que permita establecer las zonas con mayores afectaciones. De concretarse el presente proyecto, será muy interesante evaluar la evolución temporal y espacial, así como la información y participación del público en general ante esta situación.

El presente proyecto tiene por objetivo crear e implementar herramientas digitales para medir y mapear el brillo del cielo nocturno y la contaminación lumínica en el estado de Quintana Roo, mediante la participación activa de los ciudadanos. 

A lo largo del desarrollo del proyecto los beneficios son múltiples. Por ejemplo, los ciudadanos involucrados estarán informados de todos los aspectos negativos de la contaminación lumínica en la salud humana, el ambiente y la pérdida de cielos oscuros. Pero además, tendrán herramientas para tomar decisiones y proponer soluciones al respecto.

Durante la etapa de recopilación de datos, los ciudadanos entenderán la importancia que tiene usar estándares de calidad, instrumentos calibrados, métodos de recopilación de información, etc, como parte de la labor científica. Dado que la visualización de los datos será sencilla (representada sobre un mapa de una ciudad, por ejemplo), el público en general podrá comprender el alcance de la colaboración e incluso crear diagnósticos básicos del problema.

Mapa de contaminación lumínica 2018, del satelite VIIRS (ver Falchi et al. 2016). Las zonas marcadas muestran regiones donde el proyecto Cielos Oscuros está obteniendo datos.

Finalmente, los ciudadanos involucrados en el proyecto tendrán un conocimiento científico y cierto, que podrán utilizar en la toma de decisiones individuales y colectivas. Serán conscientes de las soluciones y sobre todo, pueden proponerlas ellos mismos.

Si ya estás integrado al proyecto y tienes datos SQM, súbelos AQUÍ.

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